No son palabras en una diapositiva. Son las decisiones concretas que tomamos cada vez que diseñamos una propuesta, implementamos un proyecto o enviamos una factura.
Si alguien necesita escribirnos para saber cómo va su proyecto, hemos fallado. Las actualizaciones llegan antes de que se necesiten. Los informes llegan sin pedirlos. El sistema comunica cuando algo pasa, no el cliente cuando algo le preocupa.
Emails en día 0, día 3, día 8, semana 1 y mes 1. Ninguno requiere respuesta si todo va bien.
El one-shot y el fee mensual se pactan antes de empezar. No hay "ya vemos cómo va", no hay "horas extra" no previstas, no hay revisiones de precio a mitad del proyecto. El precio es el precio y no cambia.
La propuesta incluye precio cerrado, ROI calculado y ahorro esperado antes de comprometer ninguna inversión.
Los proyectos de automatización no requieren meses de análisis ni consultoras de 15 personas. El 90% del valor llega en los primeros 10 días. Alargar un proyecto más allá de eso es, casi siempre, facturar tiempo en lugar de resultados.
Desde la firma hasta el proceso en producción: máximo 10 días. Siempre. Sin excepciones.
El cliente no debería tener que invertir semanas de su tiempo para que automaticemos su trabajo. Pedimos exactamente lo necesario, en el momento preciso y con instrucciones claras. El resto lo hacemos nosotros.
Durante los 10 días de implementación, el cliente dedica menos de 2 horas en total. Checklist de accesos + sesión de revisión final.
No cobramos por horas de trabajo ni por la complejidad técnica del sistema. Cobramos en función del ahorro generado. Y ese ahorro se mide, se comunica y se reporta periódicamente. Si no hay número real, no hay propuesta.
Cada propuesta incluye ahorro anual estimado en horas y euros. Cada informe periódico actualiza ese número con datos reales.
La garantía no es marketing. Es una cláusula concreta en el acuerdo: si el sistema no genera el ahorro pactado en un mes dado, ese mes no se factura. El riesgo lo asumimos nosotros, no el cliente. Así de simple.
ROI garantizado en menos de 8 meses. Si no se cumple, los meses que no alcanzan el objetivo no generan factura. Sin excepciones.
Claro Studio nació de trabajar a diario con los procesos internos de cientos de empresas y ver los mismos errores repetirse: proyectos que se alargan, precios que escalan, resultados que no llegan. La respuesta no era una consultora más grande ni una propuesta más elaborada. Era un modelo completamente distinto: precio cerrado, tiempo fijo, responsabilidad sobre el resultado.